
Estas semanas ando dándole al lápiz con fruición.Los monigotes cobran vida a velocidad supersónica una vez que han sido bosquejados con cuatro trazos. "¡El siguiente!" grito desde la mesa, "no hay tiempo que perder"."¡Eh! que a mi me tienes que dibujar una corbata!" me espeta el más presumido; "De marca, si es posible".
Sí, la paciencia es fundamental en este oficio...
Según van naciendo los junto en su carpeta correspondiente para que se conozcan y hagan migas, para imbuir en sus conciencias de monigotes que son un equipo, y que les necesito a todos por igual.
Ahora, por fín, ya hay una remesa esperando en la terminal, fumando cigarrillos de papel, nerviosos ante su primer viaje por el correo electrónico. Unos van para un editor francés, otros para un estudio extremeño y otros, que se quedan en Madrid, disfrutarán de la red de cercanías de internet. Espero que les vaya bien y cuando estén de vuelta no tenga que "corregirlos" mucho; podría provocarles un trastorno de personalidad y no están los tiempos para pagar psicólogos.
Aunque sean de papel.



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